Es una forma ingenua (y barata, dicho sea de paso)
de simbolizar los dos lados de Angélica,
ejes centrales de su obra LA POESÍA Y EL DOLOR,
lo dulce y lo afilado, el corazón y el acero, la pasión y la crueldad,
y también la piruleta contiene una referencia al mundo infantil,
al de la inocencia, pero una inocencia que se está empezando a degradar, que empieza a chupar esa piruleta descubriendo que su acción tiene implicaciones sexuales, que descubre el lado más oscuro del ser humano, temas que Angélica trata constantemente en su obra, el mundo de los niños frente al dolor, la guerra, la perversión, la familia...
la cuchilla, un instrumento que cada vez utiliza más en sus montajes.
Porque su teatro es brutalmente poético, y tiene una belleza extraña porque no obvia el horror.
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