
D O L O R Y P A S I Ó N
Porque me gusta.
Ay no, que esto no es un criterio válido para escoger...a ver qué se me ocurre...¡ah! ya está: porque me interesa la relación entre teatro y performance, creo que la performance es un medio de expresión que se puede llevar al teatro y que la fuerza y desnudez de la performance se puede aplicar a la puesta en escena, porque teatro es texto y es acción y en la formación que recibimos en interpretación textual sólo "trabajamos" el texto. Porque no sabemos por qué pero entendemos la acción performativa, abre puertas dentro de nosotros, nos revela algo de nuestro propio interior con más verdad que todo un ejército de Lee Strasbergs juntos, porque tiene en cuenta el hecho teatral y si esta arma se pone a la misma altura del texto el teatro crecerá.
Creo que un actor debe ser algo más que alguien que larga texto y se mueve por un escenario como le han indicado, es algo más que una marioneta, y hay que desarrollar un lenguaje que transmita algún tipo de verdad que no sea una mera imitación de los sentimientos de otro.
Vivimos en un mundo confuso, caótico, sobrecargado de imágenes y des-información, son muchos los elementos que manejamos y que nos rodean al cabo del día y entre este maremoto nos encontramos nosotros, individuos de carne y hueso, se encuentra nuestro cuerpo, con el que nos relacionamos con el mundo, con los objetos que nos rodean. Necesitamos también un lenguaje acorde a nuestra vida que mezcla cables y carne, un lenguaje que nos acerque a la autenticidad y la performance lo ofrece, pero ya no estamos en los años sesenta y setenta, no se trata de destruir a base de acciones nuestro cuerpo para demostrar los límites que nos impone la sociedad, no se trata de demostrar que nuestro cuerpo es un lienzo, no se trata de destruir el papel secundario que la sociedad ha otorgado a la mujer desde tiempo inmemorial, se trata de eso y más, se trata de acoger esas nuevas-viejas formas y crear con ellas una expresión más auténtica; no se trata de agotar la performance en la mera acción sino de ampliar su campo y que invada el teatro, disolver fronteras entre ambas disciplinas.
El actor-creador-individual es un producto de nuestra época, no hay estructuras en las que integrarse, vivimos en un mundo capitalista e individualista y nosotros respondemos a ese aislamiento desde nuestro yo personal, que es lo único que nos queda. Necesitamos contar y crear desde nosotros mismos, desde posturas vitales y creativas profundamente personales. Ya no nos es suficiente la mímesis, necesitamos la performance para dar forma a nuestras inquietudes.
Creo que Angélica Liddell hace este recorrido y que en ella se ve claramente porque se encarga de todas las facetas del proceso creativo de una obra teatral: la crea, la pone en escena y la interpreta. Y es sobre todo escritora, su campo no sólo es la acción, su escritura es impactante y a la vez tremendamente poética, así que mezcla acción y palabra y ambas son radicales, ninguna se queda atrás, tantos elementos y con tanta fuerza (muchos dicen que es muy barroca en su teatro) que resulta abrumadora pero nos llega directamente y a pesar del barroquismo, desnuda.
La primera vez que escuché algo acerca de Angélica Liddell fue hace dos años, estaba en Madrid y fui a ver una obra en una pequeña sala de Lavapiés: "Monólogo necesario para la extinción de Nubila Wahlheim y extinción", era representada por los alumnos de una de las escuelas privadas de Madrid y el texto era de una tal Angélica Liddell. El montaje fue horrible, entre otras cosas le sacaban las vísceras a un pollo muerto y se la comían con pan de molde una vez que las habían resfregado sobre el cuerpo desnudo de una de las actrices, bueno esto fue horrible porque no sé qué pintaba el pobre pollo muerto allí y lo que presencié fue a unos actores dejándose las asaduras para estar a la altura un texto abrumador, impresionante, impresionante. Salí de allí con la impresión de que habían intentado hacer suyas las palabras de otra persona pero sin éxito y es que esas palabras casi sólo las podía pronunciar con toda la fuerza requerida su autor, pero qué palabras...así que conocí a Angélica por sus textos antes que por sus montajes.
Yo me quedé con la duda de saber cómo realmente sonaba ese texto, cómo lo "haría" ella y ya que no podía ir a ver un montaje suyo empecé a buscar sus textos. El matrimonio Palavrakis y Lesiones incompatibles con la vida fue lo que me traje de aquel viaje, ese año monté en verso parte de Lesiones y Blanca intentaba hacerme ver que no podía escupir el verso de esa forma, creo que hubo algo que le impactó y al principio interpretó como rechazable pero después le fue atrapando y ya no sabía si decirme que estaba mal o bien porque se salía del esquema que tenemos trazado inconscientemente en la cabeza.
Este año por fin he podido ir a verla a Granada y su convicción ante lo que hace es tan grande que arrastra. Angélica hizo de Ricardo III sobre un escenario que parecía una instalación, bebía cerveza, se afeitaba las piernas, corría de un lado a otro, el escenario parecía una cuadra con un jabalí inanimado, una cama, una palangana de plástico azul, imágenes colgadas del techo de niños vietnamitas, cruces, una cama y Duque de Gloster silencioso que la observaba impasible. Su implicación llega hasta el límite no sólo en lo físico sino también en lo que expresa, no es una performance pero es una obra teatral performativa.
me encanta el blog, muy completo. Llevo horas con él en mi navegador porque la música me ayuda a recordar el motivo por el que vine aquí, el motivo por el que amo al teatro, al arte, y ese recuerdo convierte las horas de estudio en dolores más soportables... . un beso fuerte
ResponderEliminarRouse,rouse, qué bueno, de esto fue de lo que hablábamos anoche! me falta toda la parafernalia del intelectual tipo escribiendo; yo también me engancho la música esta mientras curro!! jeje Besos rubia
ResponderEliminarLa panadera. La chica de la Luz. La panadera de la Luz tiene más sensibilidad que Angélica Lidell. Tú molas más que Angélica Lidell. Gracias por tu vida performartiva. Mil besos. El Señor.
ResponderEliminarAy mi señor, qué charcos más bonitos hay en la Luz, cuántas alcantarillas, tú sí que molas flaco, bezoss
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